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Artículos de opinión

La convivencia en el deporte, un ejemplo para la sociedad

Muchas veces, cuando nos sentamos tranquilamente a ver un partido de fútbol (menciono este deporte ya que es uno de los que generan más violencia), y al terminar (a veces ni eso), los deportistas se agraden entre ellos, o contra el público o incluso los mismos jugadores contra el árbitro. Y nosotros, parece que no nos afecta ya que estamos tan “acostumbrados” a ver violencia en los deportes... Sólo nos sobresalta si los medios acentúan estos hechos o sólo, si hay algún herido o incluso algún muerto.
¿No creéis que el deporte es solo para practicarlo (y verlo quien quiera) pero pacíficamente? Jugar o ver a tu equipo como lo hace debería ser motivo de amistad, ya que así puedes compartir diferentes opiniones con uno que no sea de tu mismo equipo.
Claro está, que el problema empieza en los mismos campos de juego: los que primeros deberían de respetarse serían los propios jugadores (muchas veces se chillan, se insultan incluso se pegan delante de todas las cámaras de televisión y nadie puede hacer nada). Y los segundos somos nosotros, los espectadores: muchas veces hablamos con alguien que no es de nuestro mismo equipo y decimos nuestra opinión de algo, pero lo exageramos para darle más importancia, ¿entonces que ocurre?, pues que la otra persona no está de acuerdo con nosotros y nos acabamos enfadando.

Pulseras con historia

Las famosas pulseras de silicona han tenido un éxito mundial desde que Lance Amstrong las lanzó en el 2004 para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Más tarde salieron unas negras y blancas en contra del racismo, otras rojas para apoyar la candidatura de Madrid 2012, etc.
Ronaldinho, Roberto Carlos y Beckham, empezaron llevándolas y hoy en día las lleva una gran parte de la población. Se han vendido alrededor de 40 millones de brazaletes en 50 países diferentes y durante un día se pueden vender alrededor de cuatrocientas!
Con las pulseras, igual que con todo, ya se han detectado algunas imitaciones y estafas, como algunas que en vez de decir Livestrong, dicen cuñado power o fashion power, y estafas como las pulseras de UNICEF las “Tsunami Relief ” las cuales decían que iban dedicadas a los destrozos causados por el Tsunami.

El estado del planeta

Los problemas en el mundo son muchos y cada uno muy distinto al anterior: las guerras por el petróleo (...), la contaminación del ambiente, los extremos entre la pobreza y la riqueza, las enfermedades según el país...
Empezaré por hablar de la contaminación, la cual cada día hay más y sino paramos esto, de aquí poco, nos habremos cargado lo poco que nos queda de planeta. En los últimos años hemos tenido diferentes problemas como el del Prestige en Galicia, los Tsunamis de Tailandia, etc. Y la mayoría de ellos relacionados con la actividad del ser humano en el planeta Tierra.
Se me acaba de ocurrir el refrán ese que dice, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra; y es verdad, por poner un claro ejemplo, las guerras por el petróleo. Una de las más importantes fue la del “Golfo” y hace tan sólo unos años, la de Irak. En las dos: cientos de muertos y heridos, ¿el objetivo fue conseguido? Quizás sí, quizás no.
Y por terminar la pobreza, la riqueza y las enfermedades. ¿Es justo que haya países ricos, mientras en otros, la gente se muere por falta de recursos? Creo que no, ¿por qué unos son ricos y otros pobres?, ¿qué culpa tienen sus habitantes de haber nacido en ese país?. Las respuestas a estas preguntas todos las sabemos, pero si aparte de la situación económica sumamos que, en los sitios de pobreza la gente se muere por falta de medicina, que en la resta de países obran, ¿no nos hace sentir más culpables de vivir en el primer mundo?.
Estos son los principales problemas en la actualidad, pero quien sabe, quizás en un futuro ya se hayan resuelto, o no, o a lo mejor hay más y peores...

Ahora quiero tratar algunas soluciones. Por ejemplo para la contaminación. Una de las más eficaces, sería no usar determinados gases, o evitar tales desastres como el del Prestige, o investigar un poco más sobre los Tsunamis, etc.
Soluciones para la guerra, sólo hay una, la de la palabra, ¿o para que creéis que se nos ha otorgado el derecho ha hablar? ¡Pues para usarlo! Con lo fácil que es arreglar las cosas mediante la palabra… A mí, de pequeña, siempre me han enseñado ha hablar las cosas antes de llegar a las manos, bueno, a mí y a todos, ¿o a quien no le han enseñado esta lección en el parvulario?. Pienso que cuando crecemos se nos olvidan las cosas de cuando éramos pequeños, y si no, ¿por qué existen las guerras?.
Países ricos y pobres, solución: ayudarnos los unos a los otros. Sí los ricos investigaran determinadas enfermedades, a parte de descubrir más cosas sobre los misterios de la medicina, ¿no estaríamos ayudando a los pobres indirectamente, para que el día de mañana puedan vivir mejor? A más, ser bondadoso (ayudar cuando haga falta, prestar dinero…) no es sólo para sentirnos bien cono nosotros mismos, sino porqué si hoy lo hago por ti, mañana tú lo harás por ti.
Atención, un mundo mejor es posible, sólo hace falta un poco de amabilidad.

El estado del planeta

Los problemas en el mundo son muchos y cada uno muy distinto al anterior: las guerras por el petróleo (...), la contaminación del ambiente, los extremos entre la pobreza y la riqueza, las enfermedades según el país...
Empezaré por hablar de la contaminación, la cual cada día hay más y sino paramos esto, de aquí poco, nos habremos cargado lo poco que nos queda de planeta. En los últimos años hemos tenido diferentes problemas como el del Prestige en Galicia, los Tsunamis de Tailandia, etc. Y la mayoría de ellos relacionados con la actividad del ser humano en el planeta Tierra.
Se me acaba de ocurrir el refrán ese que dice, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra; y es verdad, por poner un claro ejemplo, las guerras por el petróleo. Una de las más importantes fue la del “Golfo” y hace tan sólo unos años, la de Irak. En las dos: cientos de muertos y heridos, ¿el objetivo fue conseguido? Quizás sí, quizás no.
Y por terminar la pobreza, la riqueza y las enfermedades. ¿Es justo que haya países ricos, mientras en otros, la gente se muere por falta de recursos? Creo que no, ¿por qué unos son ricos y otros pobres?, ¿qué culpa tienen sus habitantes de haber nacido en ese país?. Las respuestas a estas preguntas todos las sabemos, pero si aparte de la situación económica sumamos que, en los sitios de pobreza la gente se muere por falta de medicina, que en la resta de países obran, ¿no nos hace sentir más culpables de vivir en el primer mundo?.
Estos son los principales problemas en la actualidad, pero quien sabe, quizás en un futuro ya se hayan resuelto, o no, o a lo mejor hay más y peores...

Ahora quiero tratar algunas soluciones. Por ejemplo para la contaminación. Una de las más eficaces, sería no usar determinados gases, o evitar tales desastres como el del Prestige, o investigar un poco más sobre los Tsunamis, etc.
Soluciones para la guerra, sólo hay una, la de la palabra, ¿o para que creéis que se nos ha otorgado el derecho ha hablar? ¡Pues para usarlo! Con lo fácil que es arreglar las cosas mediante la palabra… A mí, de pequeña, siempre me han enseñado ha hablar las cosas antes de llegar a las manos, bueno, a mí y a todos, ¿o a quien no le han enseñado esta lección en el parvulario?. Pienso que cuando crecemos se nos olvidan las cosas de cuando éramos pequeños, y si no, ¿por qué existen las guerras?.
Países ricos y pobres, solución: ayudarnos los unos a los otros. Sí los ricos investigaran determinadas enfermedades, a parte de descubrir más cosas sobre los misterios de la medicina, ¿no estaríamos ayudando a los pobres indirectamente, para que el día de mañana puedan vivir mejor? A más, ser bondadoso (ayudar cuando haga falta, prestar dinero…) no es sólo para sentirnos bien cono nosotros mismos, sino porqué si hoy lo hago por ti, mañana tú lo harás por ti.
Atención, un mundo mejor es posible, sólo hace falta un poco de amabilidad.